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El poder de la infusión

“Tómate una infusión de tila y estarás más tranquilo”, aconsejan algunos. Por otra parte, los expertos comentan que una infusión de valeriana también tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso central y que hay más plantas con efectos parecidos, pero que también hay otras que son estimulantes. Sea la planta que sea y para lo que sea, “cada vez se toman más infusiones”, explica Montserrat Alsina, profesora de la escuela del Gremi d’Herbolaris i Dietètica de Catalunya. Así que no es extraño ir a un comercio donde vendan tila, valeriana o cualquier tipo de planta y se pueden encontrar tanto en un supermercado como en un herbolario. Hay diferencias en un lugar u otro, pero una de las claves también importantes es su elaboración. “Hay personas que no saben realmente cómo se prepara una infusión”, comenta Montserrat Alsina, y dicen tomar infusiones cuando a lo mejor están tomando una tisana, por ejemplo. Y es la clave, porque de ello depende mantener las propiedades que ofrece según el tipo de planta. Generalmente la gente no distingue entre infusiones, tisanas, decocciones o jarabes. ¿Qué es una infusión? ¿Para qué se toman?

“Es todo un mundo”, comenta Noemí Pérez, bióloga y experta en medicina china. El mundo de las plantas no está exento de cierta aureola mística sazonada de sabiduría pagana. No es lo mismo hervir el agua que sólo calentarla. Produce distintos efectos según el tipo de principios activos que contiene toda planta. Tiene su atracción y su misterio, incluso su exotismo, sobre todo con la incorporación de infusiones tipo rooibos, de origen africano. Entrar en un herbolario es sumergirse en un mundo de olores que resultan familiares y extraños, aunque sea una paradoja o parezca racionalmente imposible. Y ante la vista hay tal variedad de plantas secas que la mirada se dispersa o se despista.

Xiaorui Zhang, coordinadora del área de medicina tradicional, medicamentos esenciales y política farmacéutica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recuerda que hace unos diez años la OMS difundió unos monográficos sobre una selección de plantas medicinales en que colaboraron más de cien expertos para determinar las propiedades de cada una de ellas. Al fin y al cabo las infusiones o tisanas han sido la farmacia del pasado en todas las culturas. A través de la sabiduría popular las gentes descubrían propiedades beneficiosas de las diferentes plantas, donde el efecto placebo también ejercía su papel. Con efectos reales o no, lo cierto es que esta sabiduría popular es aprovechada actualmente por las modernas técnicas de análisis y nuevas tecnología para determinar las propiedades de las plantas y diseñar nuevos fármacos. Pero algunos prefieren acudir al especialista que está al otro lado del mostrador para asesorarse sobre la planta más adecuada para mitigar algunos trastornos, que no son pocas. Según la Agrupación Sectorial de Plantas Medicinales, en España se comercializan alrededor de 400 plantas medicinales, aunque oficialmente no llegan a 250 las consideradas fitotradicionales.

Montserrat Alsina afirma que en España va aumentando el consumo de infusiones. “Veníamos de un mercado de bajo consumo. Si en Alemania se situaba alrededor del 30% de la población, donde tienen más tradición en consumir productos naturales, aquí se sitúa entre el 5 y el 6%. Así que es lógico que vaya aumentando. Pasa como con la leche de soja. Antes sólo se vendía en tiendas de dietética, y ahora está en todos los supermercados porque hay demanda, la gente la consume. Con las infusiones pasa algo parecido”. En Francia también existe una gran tradición en el uso de las plantas medicinales, así como en Rusia y China. Tomar infusiones para tratar ciertas dolencias o por el placer de tomar ciertas bebidas de plantas viene de muy antiguo. Lo que es más novedoso, es la cantidad de mezclas de plantas que van apareciendo en el mercado para tomarlas como infusiones.

Hay quien para tomarlas pone agua a hervir y después añade el sobrecito con las hierbas o las hierbas sueltas. Error. Si se hace con el agua hirviendo no es una infusión. Montserrat Alsina explica cómo prepararla. “Sencillamente se calienta el agua, pero sin dejar que hierva. Justo antes de que arranque el hervor se apaga el fuego y se echa la cantidad de planta necesaria. Se remueve bien, se tapa y se deja reposar durante unos minutos. Se cuela y se toma”. Si el agua hierve, técnicamente no es una infusión, pero es que además, la planta puede perder algunos de sus principios activos, sobre todo las sustancias aromáticas porque al hervir se volatizan.

También sucede que muchas veces se utiliza el nombre de tisana como sinónimo de infusión, pero no lo es. En las tisanas sí que se hierve el agua con la planta que se quiere tomar, al menos durante algunos minutos. Pero la recomendación es hacerlo sólo con aquellas plantas que al hervir no se evaporan sus sustancias consideradas medicinales. Porque por considerar, muchos consideran que todas las plantas tienen sus propiedades beneficiosas para el organismo humano. Al menos la ciencia va identificando los principios activos presentes. Según Xiaorui Zhang, “los principios activos son los ingredientes de los medicamentos herbarios que tienen actividad terapéutica”. También advierte sobre la toma indiscriminada de grandes cantidades de infusiones por el mero hecho de ser natural. “La mayoría de las veces los consumidores asumen que natural significa seguro, y no tienen mucho conocimiento al respecto. Los excesos no son buenos”.

En cualquier caso, el peso de la tradición ha convertido algunas plantas en las más populares. “Las reinas de las infusiones son la manzanilla y el poleo menta –asegura Montserrat Alsina–. Pero lo que ahora está de moda son las mezclas de plantas para infusiones. No es extraño encontrar mezclas como manzanilla con anís o tila con menta, por ejemplo. Esta última combinación la aconsejan para aliviar los síntomas de un resfriado y serenar el sistema nervioso. Pero ahora que el invierno está asomando, el tomillo es muy demandado. Uno de sus componentes, el timol, fortalece el sistema inmunitario. Bienvenido sea el tomillo, aunque con la que está cayendo, tal vez mejor tomar una tila.

Un abanico de plantas

No se trata de recopilar todas las plantas que hay en el mercado y que pueden tomarse como infusión. Aquí sólo se han recogido algunas de las más populares. Además, cada vez es más habitual encontrar ya comercializadas mezclas de plantas para tomar en infusión. También puede pedir consejo a un herbolario para realizar usted mismo algunas mezclas.

Anís

Muy utilizada desde la edad media como ingrediente en remedios caseros ante trastornos del sistema digestivo y como expectorante. El anís se puede tomar en infusión para aliviar los dolores de estómago, sobre todo en digestiones pesadas o por los gases. También se usa como somnífero y ayuda en casos de mal aliento.

Cardamomo

También conocida en algunas zonas como semillas del paraíso. Y algo tendrá de paraíso, pues en los relatos de Las mil y una noches es una de las especies más nombradas. Tal vez por eso hay quien lo usa para preparar bebidas afrodisíacas. En cualquier caso es una de las especies orientales más valoradas. Una infusión de cardamomo facilita la digestión y ayuda en casos de mal sabor de boca. Puede estimular el apetito, provoca la segregación de saliva y en la medicina natural se emplea a menudo para las sinusitis y mejorar la circulación sanguínea.

Cola de caballo

Es del tipo de infusiones que estimulan la eliminación de líquidos a través de la orina, elimina toxinas y deja el organismo más capacitado para quemar grasas. Su contenido en sílice y potasio son los responsables de estas propiedades diuréticas, por lo que es apropiada en caso de afecciones renales e inflamaciones de la vejiga urinaria. Como anécdota, es una de las plantas silvestres más primitivas que se conocen. En tiempos de los dinosaurios la cola de caballo formaba grandes bosques. Se puede encontrar de manera natural tanto en Europa como en América del Norte y Asia. Actualmente es una de las plantas medicinales más consumidas en el mundo.

Hierba Luisa

También conocida como la hierba de la princesa, es otro tipo de infusión que va bien en casos de trastornos digestivos y como estimulante del apetito. A lo largo de la historia se le han atribuido algunas virtudes como calmar los nervios y reanimar a los que se desvanecen. Al menos, el olor a limón de sus hojas despierta los sentidos.

Manzanilla

Según explica Montserrat Alsina, la manzanilla es la reina de las infusiones junto con el poleo menta. Y es la reina porque su capacidad para mitigar algunos trastornos es conocida desde la antigüedad. Incluso parte de su nombre científico (matricaria), tanto si deriva de las palabras latinas mater (madre) o matrix (matriz, útero), hereda el recuerdo de su uso para las mujeres, entre otras cosas para mitigar las náuseas durante el embarazo y relajar la tensión muscular durante el parto, así como en las fiebres. Actualmente se le atribuyen propiedades calmantes y relajantes. Es una de las infusiones más consumidas tanto para los trastornos digestivos leves (ayuda a regular los movimientos de la musculatura intestinal, a reparar la membrana gástrica y a expulsar los gases del aparato digestivo), como para aliviar algunos dolores asociados con la menstruación. También tiene sus contraindicaciones, pues si se abusa de la manzanilla tomando grandes cantidades puede provocar vómitos.

Tila

Tranquilizante por definición. Ideal para tomarlo antes de acostarse o después de la comida, pues es sedante e induce el sueño. También se utiliza cuando se sufren cólicos e insuficiencias renales. También se advierte que en caso de dolores estomacales cuyo origen no se conoce, la tila los puede aumentar.

Hinojo

Algunas de las propiedades que se le atribuyen al hinojo son curiosas. Hay quien asegura que puede aumentar el tamaño de los senos, tal vez porque estimula la secreción de estrógenos por ser rica en flavonoides. Al menos hay quien la recomienda para estimular la producción de leche materna en la época de lactancia. Sí es recomendable para los trastornos digestivos. También pueden tomarla los niños y los bebés cuando sufren cólicos intestinales. Tiene un sabor suave, y unas pocas gotas puede ser suficiente para ayudar a aliviar estas molestias.

Melisa

Algo tendrá esta planta, que los monjes carmelitas usaron como ingrediente desde principios del siglo XVII para uno de los remedios más populares para calmar la propensión al nerviosismo: el agua del Carmen. Ya 500 años antes, el médico persa Avicena aseguraba que la melisa ayudaba a superar un estado de ánimo triste. Actualmente es una de las plantas más consumidas para disminuir la ansiedad y calmar los nervios. Es considerada un apoyo para restablecer el equilibrio del sistema nervioso cuando está alterado y tonificarlo, aunque también se le atribuyen otras propiedades que pueden ayudar a aliviar los casos de asma y palpitaciones.

Poleo menta

Junto con la manzanilla, el poleo menta es una de la infusiones más consumidas. Además de dejar un sabor fresco en la boca, ayuda a neutralizar el mal sabor o problemas de halitosis. Ayuda a aliviar las digestiones pesadas y hay quien la toma cuando está acatarrado y con tos.

Rooibos

Aunque hay muchas variedades de té, el rooibos no lo es, aunque mucha gente pide un té rooibos o lo llama, por su color, té rojo. Es un arbusto africano que se ha hecho popular, no se sabe muy bien si por una buena campaña comercial o por su origen exótico o por su sabor (cuando se compra en sobres acostumbra a ser una mezcla de varias plantas y sabores). Al menos es diurético.

Salvia

Destaca por su acción depurativa. Precisamente deriva de la palabra latina salvus, salvare (sano, salvar). Ya en tiempos antiguos era considerada una planta sanadora ante heridas, fiebres, hemorragias y problemas menstruales. Ante todo es estimulante y tonificante. Por eso mismo se recomienda que los primeros meses de embarazo no se tomen infusiones de salvia, porque es emenagoga (estimula el flujo sanguíneo en la zona de la pelvis y el útero y fomenta la menstruación). Pero tomada en el último mes puede ayudar a un parto más fácil. Tampoco se recomienda en la época de lactancia porque puede bloquear la producción de la leche materna.

Valeriana

Los usos de la valeriana han ido cambiando con el paso del tiempo. Actualmente se aconseja tomar una infusión de esta planta para relajarse y dormir bien. Actúa sobre el sistema nervioso central, pero esto se sabe desde el siglo XIX. En la época de Hipócrates, en la antigua Grecia del siglo V a.C., se utilizaba para los dolores menstruales. En el siglo XII, Hildegarda de Bingen, una mística benedictina que además de tener visiones era médico, aconsejaba la valeriana para el dolor de gota y del tórax. Y a partir del siglo XVI, los herboristas la empleaban tanto para el dolor de cabeza como la tos o heridas punzantes. Va bien relajarse, y más con los tiempos que corren.

Tomillo

Es una de las infusiones más apropiadas para esta época del año. Una de las sustancias del tomillo (el timol) refuerza el sistema inmunológico y ayuda a aliviar algunos síntomas molestos de los resfriados y las gripes. Va bien para la tos, los dolores de garganta, el dolor de cabeza, las digestiones pesadas y también para el mal aliento.

Fuente: Estilos de Vida

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