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Método Grinberg

El Método Grinberg es una manera estructurada de enseñar a través del cuerpo. Mediante el uso del tacto, la respiración, el movimiento y ejercicios diversos, además de técnicas que desarrollan tu capacidad para prestar atención, te enseña a reconocer y a parar comportamientos repetitivos que te limitan. Te ofrece la posibilidad de ir más allá de estas limitaciones, encaminarte hacia lo que deseas y realizar un cambio real que sea apreciable en tu vida y en tu cuerpo.

Comportamiento aprendido
En el transcurso de nuestra vida hemos aprendido a responder de manera habitual y predecible ante diferentes situaciones. La expresión de este aprendizaje aparece en todos los aspectos de nuestro ser, incluida la manera como nos movemos, nos sentamos, estamos de pie, respiramos, pensamos, actuamos y sentimos. Este comportamiento es tan automático que normalmente no lo distinguimos de lo que realmente somos. De esta manera, dejamos que sean nuestras reacciones habituales las que nos acaben definiendo.
 
Cuando vivimos de acuerdo a esta definición, tendemos a repetirnos en nuestras vidas. Al limitar nuestra curiosidad y capacidad de escoger y aprender, disminuimos nuestra espontaneidad y habilidad de expresarnos.
 
Las consecuencias de la repetición
Con el tiempo, un comportamiento repetitivo puede originar condiciones físicas crónicas, tales como dolores de cabeza, desórdenes digestivos, fatiga, dolor lumbar y otros. También puede manifestarse en forma de humores constantes como nerviosismo, impaciencia, preocupación, irritabilidad, etc. El hecho de repetirse genera unas limitaciones que pueden causar insatisfacción, frustración e incapacidad para conseguir los objetivos personales.
 
Muchas veces, aunque reconocemos con qué nos estamos peleando o de qué estamos sufriendo, no sabemos cómo cambiarlo. No contemplamos que dicha pelea o sufrimiento puedan ser consecuencia de un hábito o de un comportamiento aprendido; simplemente nos decimos: “Somos así”. A menos que la condición sea aguda, aprendemos a vivir con ella. Consecuentemente, esta condición nos limita cada vez más.
 
Parar un comportamiento habitual
Los hábitos, las condiciones y los estados de ánimo se expresan físicamente en nuestro cuerpo y hacen que nos comportemos de manera repetitiva en nuestro día a día. Ya que hemos aprendido a crearlos, podemos desaprenderlos y ser capaces de pararlos. Para conseguirlo, necesitamos reconocer cómo se manifiestan y cómo los creamos. Al aprender a incrementar nuestra atención y usar todas nuestras cualidades y habilidades, ganaremos capacidad para darnos cuenta del modo en que respondemos de forma rutinaria ante diferentes situaciones.
 
Este aprendizaje se hace a través del cuerpo y empieza con lecciones de relajación, de respiración y de movimiento y de cómo aquietar la mente con el objetivo de conseguir un incremento global de tu atención. Durante una etapa más profunda del proceso se incorporarán a tu experiencia física aquellas emociones, pensamientos y elementos de tu historia personal que son aspectos de aquello que quieres parar. Finalmente, conseguirás parar este comportamiento habitual en tu vida cotidiana.
 
Después de parar
Siempre que paramos un hábito tenemos la oportunidad de experimentar algo nuevo; diferentes opciones y posibilidades se hacen asequibles. Liberamos la energía que estábamos usando para mantener este hábito y ahora podemos elegir hacia dónde queremos dirigirla.
El resultado de esta elección se puede experimentar en distintos planos, que incluyen un incremento de la agilidad y fisicalidad, una mayor riqueza de emociones, más precisión y determinación en la acción y mayor claridad y libertad de pensamiento. Nuestro cuerpo será capaz de encontrar una mayor sensación de equilibrio, salud y libertad.

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