Directorio de terapias alternativas y artículos interesantes para el oficio de vivir

Método Cadenas Músculares y Articulares GDS

El método de cadenas musculares y articulares G.D.S. considera al músculo como herramienta de la expresión psico-corporal y por lo tanto, indisociable de las motivaciones y las pulsiones que la generan. Precisemos que, desde nuestra óptica, la noción de cadena muscular corresponde a una situación de exceso. En un esquema fisiológico ideal, (si existiera), no debería haber cadenas musculares, sino más bien, famillas de músculos induciendo un verdadero lenguaje hablado del cuerpo.
Cada familia está constituida por dos o tres músculos que actúan en un lugar del cuerpo que le es propia. Este sitio específico constituye el pivot primario de la pulsión comportamental que induce su actividad.
A partir de esta acción locales cuerpo es llevado en una dirección dada, y debe por lo tanto compensar ese desequilibrio suspendiéndose a ciertos músculos reclutados a través del reflejo miotático, cuyo rol en la postura nos es conocido.
Tomemos el ejemplo de la familia muscular que refleja en el cuerpo una necesidad de afecto: el pivot primario de esta pulsión se sitúa en las rodillas que serán llevadas a la flexión. El cuerpo entero estará desequilibrado hacia atrás, esta situación obligará a activar un conjunto de músculos anteriores con el fin de recuperar su equilibrio.
Si la pulsión se vuelve permanente, estos músculos serán cada vez más numerosos, activándose unos a otros a través del reflejo miotático.
En efecto, cada músculo, contrayéndose va a transmitir la tensión hacia el o los músculos relacionados por sus aponeurosis.
Este conjunto de músculos así solidarios, constituyen una verdadera cadena de tensión miofascial, que puede “encadenar” al cuerpo en una actitud específica y dificultar los movimientos fisiológicos de ciertas articulaciones. En este estadio hablaremos de lenguaje grabado del cuerpo.
El cuerpo puede ser llevado en seis direcciones distintas del espacio y para cada dirección habrá una cadena muscular para frenar el desequilibrio. Madame Struyf describe seis familias de músculos al servicio de nuestras pasiones psico-comportamentales, susceptibles de engendrar 6 cadenas de tensiones miofasciales. No hay tipologías puras, encontramos frecuentemente combinación de varías estructuras.
Precisemos que estas cadenas de tensión son dobles: derecha e izquierda; la denominación de cada una corresponde a su localización en el cuerpo.
Estas cadenas nacen de la observación de numerosísimos pacientes que madame Struyf dibujaba (había hecho estudios de Bellas Artes antes de ser kinesiterapeuta). De esta manera pudo establecer con precisión la relación entre ciertas actitudes morfológicas y la tensión o incluso la retracción, en ciertas cadenas de tensión miofascial.
Cada cadena muscular determina una actitud morfológica específica en la cual, el individuo puede encerrarse, perdiendo de esta manera su libertad gestual y articular. Esto puede constituir un terreno predispuesto a cualquier tipo de problemas en las diferentes regiones del cuerpo.
El método G.D,S. basándose en numerosos test y análisis, delimita esa noción de terreno con el fin de poder elegir las estrategias de tratamiento adaptada a cada caso.
En cuanto a la aplicación práctica en sí, utilizamos entre otras, maniobras de modelado articular y maniobras de reajustes y equilibración de las cadenas musculares, unas con respecto a las otras alrededor de las cadenas articulares.
En efecto en nuestra óptica, un músculo no será jamás abordado aisladamente, sino, en su funcionalidad, dentro de una globalidad hecha de antagonismo complementarlo. Para trabajar de esta manera, utilizamos también técnicas reflejas asociadas a estiramientos suaves y progresivos.
En la elaboración del método madame Struyf se valió de la estadística, pero, fue más importante la observación de la gestual del individuo, pues ella nos informa acerca de los desequilibraos entre las diferentes cadenas.
Como lo dice S. Piret y M.M. Beziers: “Todos los hombres hacen los mismos gestos pero cada uno lo hace a su propia manera. Estos gestos corresponden al mismo tiempo a las normas de la especie y a los caracteres personajes”.
Madame Struyf defiende la idea que, al ser todos nosotros diferentes no poseemos la misma psicomotricidad. Nuestras diferencias deben ser respetadas, a condición de que no obstaculice la libertad del gesto (no existe una forma de cuerpo ideal). Para ello es necesario reprogramar el gesto justo, sobre todo si la persona a estado “prisionera” durante mucho tiempo de una tipología.
Este enfoque en el tratamiento tiene una importancia capital. No es siempre la retracción muscular la causa, frecuentemente es la coordinación de las contracciones la que produce el desequilibrio.
Un músculo, cuando se contrae, acorta su cuerpo muscular aproximando sus dos extremidades, pero lo que nos interesa saber es si esas extremidades están libres. Haciendo la diferencia entro el trabajo de una cadena cinética abierta y una cerrada, admitimos que un músculo pueda cambiar de punto fijo en la dinámica. Nosotros pensamos que ocurre lo mismo en la estática.
Con este enfoque cualquier músculo del cuerpo puede tener tres posibilidades: puede acortarse tomando punto fijo en un extremo, en el otro extremo o trabajar cuerda de arco aproximando ambas extremidades. Es cierto que en un primer tiempo es necesario relajar el exceso de tensión, pero es absolutamente necesario reprogramar su acción estática justa, dándolo al músculo el “mensaje” de su punto fijo fisiológico. Madame Struyf llama a este procedimiento “reequilibrado o reajuste”, lo que podría asimilarse a una forma de reprogramación neuromuscular.
Otra noción que nos parece importante: la noción de reactividad muscular. Cuando un paciente viene a consultarnos con una sintomatología muscular dolores en un primer momento situaremos esa sintomatología en el contexto global del paciente. Un exceso de tensión en un músculo preciso no debe sistemáticamente motivar su relajación o su estiramiento, en muchos casos puede tratarse de una reactividad de ese músculo con respecto a uno o varios antagonistas.
El ejemplo mas claro es el del músculo piramidal, cuya irritación frecuentemente está motivada por un exceso de nutación del sacro.
Si analizamos la pulsión global del individuo, podremos ver a menudo una tendencia a la propulsión anterior del tronco, con una fuerte horizontalización del sacro entre los ilíacos. Esto engendra una distensión de ligamentos sacrociáticos y según nuestro enfoque, el piramidal en este caso va a actuar como un sistema de protección por su acción contra-nutante. La relajación sistemática nos parece superflua si no considerarnos la función estática global.
Es decir que nuestra intervención estará dirigida, en un primer tiempo, a liberar al paciente de sus tensiones posturales excesivas, reajustándolas en el equilibrio general, esto aliviará el síntoma. En un segundo tiempo, gracias a este reequilibrio en las cadenas reprogramaremos el “gesto justo”, esto evitará la recidiva, y siempre, progresivamente con un trabajo propioceptivo el individuo hará una verdadera toma de conciencia corporal que lo conducirá a la autonomía.

(Ver más información)

Etiquetado como: , , ,